Esto no ha terminado… Esto recién comienza.
Por: Salomé Acosta
Existen frases que no solo se dicen, se siembran.
Se quedan en el corazón como promesas silenciosas.
Como despertares que llegan justo cuando el alma empieza a dormirse. Una de esas frases es esta:
"Esto no ha terminado… Esto recién comienza."
Y aunque a veces se escucha como una simple expresión optimista, cuando la miras con los ojos de la fe, se convierte en un grito de esperanza, en un recordatorio de que Dios todavía está escribiendo tu historia.
¿Cuántas veces hemos sentido que todo se acabó?
Que dimos lo mejor, y que ya no queda más que mirar atrás...
¿Cuántas veces el cansancio ha susurrado que este es el final?
Sin embargo, Dios aún no ha puesto el punto final. Porque a veces lo que para nosotros es dolor, para Dios no es ruina, es construcción, es restauración, es consagración.
A menudo creemos que nuestra historia terminó solo porque una página se arrancó, pensamos que el fracaso es definitivo, que el silencio de Dios es abandono.
Pero no es así.
Los finales que más duelen muchas veces son el comienzo de algo mayor.
Cuando creemos que se acabó la fuerza, el propósito, la visión… Cuando sentimos que dimos todo y no fue suficiente… Ahí, en esa aparente ruina, Dios empieza a formar algo nuevo.
Si aún estás aquí, si tu corazón late, si puedes leer estas palabras, es porque Dios no ha terminado contigo.
Las Santas Escrituras señalan:
“Estando persuadido de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” (Filipenses 1:6)
Esto no es solo un versículo bonito para decorar una libreta o una pared, es una verdad viva.
Dios no comienza lo que no tiene intención de completar.
Y cuando Él escribe una historia, incluso los capítulos más oscuros tienen sentido en el final.
Puede que hoy no entiendas lo que estás atravesando.
Puede que todo lo que veas sea silencio, pérdida o confusión.
Pero incluso en eso, Dios tiene el control.
La presión no es para destruirte, es para formarte.
El proceso no es castigo, es preparación.
El silencio de Dios no significa ausencia, muchas veces es estrategia.
A veces creemos que nos están enterrando, cuando en realidad nos están plantando.
La oscuridad no siempre es señal de muerte, a veces es el escenario donde comienza la vida.
“He aquí, yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” (Isaías 43:19)
Dios hace cosas nuevas.
Aunque tú no lo veas todavía.
Aunque el terreno parezca seco, Él puede hacer que brote un río.
Aunque estés en el desierto, Él puede trazar un camino nuevo. ¿
Y sabes qué es lo más hermoso?
Que mientras tú crees que todo fue un error, Dios está convirtiendo tu historia en un mensaje.
Tu testimonio se está formando en medio de lágrimas, tropiezos y oraciones sin respuesta.
Incluso en esas veces en las que quisiste rendirte, pero elegiste levantarte otra vez.
Así que, aunque hoy no veas con claridad, aunque no entiendas cada paso, no quites tu mano del arado.
No mires atrás.
Vuelve a creer, vuelve a caminar, Haz espacio para lo nuevo, Retoma lo que dejaste, acércate al altar.
No estás leyendo esto por casualidad.
Estas palabras son un susurro de Dios para tu corazón: Esto no es el final. Esto es el principio que tiene eco en la eternidad.
Así que repítelo hasta que lo creas:
Esto no ha terminado… Esto recién comienza.
Escrito por Josselin Coello