Devocional

‎El lugar exacto del propósito

Por: Salomé Acosta

‎El lugar exacto del propósito

‎ ‎Lo sé, hay momentos en los que miras hacia dentro y no sabes qué hacer con lo que encuentras. ‎

Días en los que pesa más la duda que la fe. ‎ ‎


Hay momentos en los que no estás seguro de si eres suficiente para lo que Dios te ha pedido… o si, por el contrario, estás demasiado sobrevalorado por las palabras de otros que te ven con una luz que tú no sientes propia.


‎A veces te sientes pequeño, casi inapropiado para el llamado.

‎Y otras veces te preguntas si Dios realmente te ve como dicen, porque dentro de ti solo descubres fragilidad. Y ahí, entre ambas orillas, nace una inquietud silenciosa:

‎“Señor, ¿estoy realmente donde tú quieres que esté?” “¿realmente tú me pusiste aquí? ‎Y en ese punto tan humano, tan vulnerable, tan real… el alma tiembla. ‎


‎Porque sí, hay días en los que te sientes pequeño, casi invisible, como si cualquier otro hubiera sido una mejor elección que tú. ‎Y hay otros días en los que te asusta que Dios te haya mostrado tanto favor, porque tú conoces tus grietas, tus silencios, tus errores que nadie vio. ‎

Te preguntas cómo es posible que Él siga apostando por ti cuando tú mismo dudas. ‎ Y quizá nunca lo digas en voz alta, pero lo piensas: ‎“Señor… ¿no te equivocaste conmigo?” ‎ ‎Y es ahí, justamente ahí, donde el Padre se inclina hacia ti. ‎Porque Dios no se asusta de tus dudas.

No le intimida tu miedo. ‎No retrocede ante tu sensación de insuficiencia. ‎


Porque:

«El Señor dirige los pasos de los justos; se deleita en cada detalle de su vida.» Salmos 37:23 NTV


‎Él sabe quién eres. Sabe lo que puedes. ‎Sabe lo que aún no puedes. ‎

Y aun así, te sigue llamando por tu nombre y guiando con un propósito. ‎ ‎


Lo más profundo de estar donde Dios quiere que estés no es entenderlo… es rendirse. ‎

Es aceptar que los lugares donde Él te lleva, incluso esos que te exponen, esos que te confrontan, esos donde te sientes indigno o sobrevalorado… son parte del taller donde Él está formando la versión de ti que ni siquiera puedes imaginar. ‎


Tu alma debe comprender que Dios no te elige porque eres suficiente. ‎Te elige porque Él quiere ser tu suficiencia.

‎‎Y entonces, sin que lo notes, tus dudas se convierten en suelo fértil.

‎Él siembra convicción en tu inseguridad, fe en tu temor y propósito en tu fragilidad. ‎ ‎


Porque el lugar donde Él te quiere no siempre es un lugar físico; ‎

es un estado del espíritu donde te atreves a ser completamente transparente con Él. ‎ ‎El lugar donde Dios te quiere es donde te desarmas, donde dices: “Padre, no sé quién soy sin Ti”. ‎Donde admites que no controlas nada, que no entiendes todo, que a veces no puedes más. ‎Y aun así, decides quedarte en sus manos. ‎ ‎


Y allí, en ese acto secreto de rendición, él te afirma, él te endereza, él te sostiene, él te dice sin palabras:

‎“Yo no me equivoco cuando amo. No me equivoco cuando llamo. No me equivoco cuando planto. Tú estás exactamente donde quiero que estés, incluso si no lo comprendes ahora.”


‎Porque estar donde Dios te quiere no es un estado perfecto; es un latido constante.

‎Un volver a Él.

‎Un caminar torpe, pero sincero.

‎Un “aquí estoy, Señor, no tengo más que ofrecer que mi verdad”. ‎


‎Y Él, no tengo dudas, te ve asintiendo porque eso es exactamente lo que buscaba. ‎

Porque aunque tú dudes de ti, estás en en lugar exacto del propósito.


Escrito por Josselin Coello

15 personas les gusta

Más artículos como este

Devocional

El llamado también exige madurez

Madurar tambien es parte del llamado aunque pocas veces se diga con claridad. Hablamos mucho del propósito, del ministerio, de lo que Dios hará a tr...

Devocional

La verdadera conquista

La conquista suele asociarse con territorios, batallas y victorias visibles. Sin embargo, en la vida espiritual la conquista más profunda no se libra...

Devocional

La soledad del liderazgo

‎La soledad del liderazgo es una de esas realidades silenciosas que no suelen mencionarse, pero que tú conoces bien. No siempre se manifiesta en la...